15 abril, 2014

Carta de una mamá primeriza a su esposo

Querido esposo: 


Quiero que sepas que se y valoro, aunque muchas veces no lo diga: 



  • que también tenías miedos durante el embarazo y al llegar el momento del parto, pero tu "ser hombre" te impulsó a mostrarte fuerte y seguro para protegerme. 
  • que tuviste que acostumbrarte a no ser más todo para mí, a compartirme con otra personita que se lleva todas mis fuerzas y gran parte de mi amor, y muchas veces te deja solo las migajas. 
  • que en este primer tiempo de maternidad frecuentemente pedí más de lo que dí, porque todo lo que tenía para dar tuve que entregárselo a nuestro bebé, quedando casi vacía, y sin embargo aumentando mis expectativas en cuanto a lo que esperaba de vos. 
  • que muchas veces tuviste que levantarte temprano, después de haber intentado dormir durante una noche de llantos, porque tenías compromisos laborales impostergables, y jamás te quejaste. 
  • que al llegar la noche buscabas en casa la paz que no te podía dar, porque me encontrabas estresada y llorando por ayuda, y debías ignorar tu cansancio para cuidar a nuestro hijo y permitirme a mí un descanso. 
  • que pasas mucho tiempo pensando formas para asegurar el futuro de esta nueva familia, para que nunca nos falte nada, para que nuestro hijo tenga todas las oportunidades de crecer con sus necesidades cubiertas, y de que hoy tenga incluso la posibilidad de tener en casa a su mamá, para cuidarlo sin preocupaciones. 
  • que en muchas ocasiones la pasión fue sustituida por el cariño. 
  • que tuviste que lidiar con mis luchas internas, mis cuestionamientos a mí misma, a vos, a nuestros aprendizajes previos, a nuestra relación, a los roles de cada uno y hacer todo tu esfuerzo para evitar pensar que estaba loca. 
  • que tuviste que cambiar tu caminar masculino por un bolso materno y un coche de bebé. 
  • que en tu auto hay siempre una sillita de viaje y algún juguete olvidado. 
  • que tuviste que adaptarte a los cambios en mi cuerpo, en mi lenguaje, en mis energías, en mis deseos, en mi forma de vestir, andar, pensar y sentir. 
  • que cambiaste sin quejarte nuestras cenas románticas por otras en las que me cortas la comida para que yo pueda amamantar o acunar a nuestro bebé, y que muchas veces te quedas hablando solo porque mi mente se dispara o surge alguna otra tarea en medio, como hacerlo dormir, calmar un llanto o cambiar un pañal. 
  • que a veces te sientes solo. 
  • que todo eso que haces es señal de que "me" y "nos" amas. 
  • que hasta llegaste a preguntarte si te sigo amando, o si te amo tanto como antes... y debo responderte que no, que ahora te amo más, que te amo a vos por vos, por lo que haces por mí y por nuestra familia y por lo que logramos juntos, que te amo directamente y a través de nuestro hijo. 
Quisiera poder decirte que anhelo que esta etapa de cambios, dificultades y pequeños alejamientos se acabe pronto, pero estaría mintiendo, porque ello implicaría que la infancia de nuestro hijo también ha terminado, y yo en cambio quiero que este tiempo pase lento, para saborearlo al límite. Son estas las pequeñas contradicciones de la vida. Pero confío que este camino que decidimos emprender juntos nos encontrará siempre igual de motivados para continuar en el mismo sentido, para aprender los dos a disfrutarnos de otras formas, a valorar más los escasos besos, las cortas charlas y los pocos momentos de intimidad física y emocional, mientras seguimos trabajando en el hermoso proyecto de construir nuestra familia. 
Te invito a ser conmigo director de esta orquesta, piloto de este avión, socio en esta empresa, para que algún día, cuando el final esté cerca, podamos mirar atrás, mirarnos a los ojos y con la mayor sinceridad de nuestro corazón, saber que lo hicimos bien y que lo hicimos juntos. 
Hoy estamos compartiendo la siembra, con el alma espero que también podamos levantar juntos nuestra cosecha. 

Estoy enlazando esta carta a la Fiesta de Enlaces #62 del Blog Personalización de Blogs. 

También te puede interesar:
10 cosas que puedes hacer por una nueva mamá

9 comentarios:

  1. Me encantó la carta al esposo, muchas veces no valoramos el esfuerzo que ellos ponen en el proceso de la materindad, Me alegro que tu lo reflejes en este post. Abrazos. Tiba

    ResponderEliminar
  2. Gracias Tiba! un placer tenerte por aquí! Besos!!

    ResponderEliminar
  3. Hola Mónica!
    Te encontré en la fiesta de Blanca. Me ha parecido un relato precioso y lleno de amor en cada una de esas líneas :)
    Un besito

    Eva

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Eva! me alegra que te haya gustado. Un placer tenerte por aqui! Un abrazo!

      Eliminar
  4. ¡Que bonita reflexión! Me encanta

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias! las puertas de mi blog están abiertas a tus lecturas. Un abrazo!

      Eliminar
  5. Que bello, todo tan hermoso, los papás primerizos que poseen tanta paciencia y a pesar de tener su agenda repleta siempre ttienen un tiempo.para ayudar a su esposa son pocos y son en realidad muy escasos.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  6. Gracias es hermosa y es importante el papel masculino hay q valorarlos mas gracias por reflejar ese valor

    ResponderEliminar
  7. Gracias es hermosa y es importante el papel masculino hay q valorarlos mas gracias por reflejar ese valor

    ResponderEliminar

Espero tu comentario!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...